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18 - 11 - 19

Francisco Galnares, 30 años de compromiso

Recientemente, nuestro presidente, Francisco Galnares cumplió treinta años como director general de Grupo Syrsa. Aprovechamos esta circunstancia para realizarle una entrevista y conocer su valoración sobre el presente y el futuro de nuestro grupo. Un futuro que camina hacia un nuevo escenario, donde la prioridad serán, más que nunca, las personas.

La radiografía de nuestra organización en 2019 es muy distinta a aquella con la que inició su actividad en 1961. Sólo en 2018, hemos alcanzado los 265 millones de euros en facturación, con una venta de más de 12.100 vehículos nuevos, casi 5.000 vehículos de ocasión, y más de 69.000 entradas en taller. Desde esta posición de referencia, ¿qué horizonte se abre de cara al futuro?

En el Consejo de Administración que me honro en presidir, estamos convencidos de que el dinero ya vale poco en sí mismo. Lo que valen son las personas y las ideas. El gran reto que debemos afrontar pasa por hacer una transición de un negocio orientado a los números a un negocio orientado a las personas. Necesitamos hablar más de personas y menos de números, dedicarles más tiempo. Y ello implica una apuesta por la motivación, por políticas de evaluación del desempeño más efectivas, por trabajar más la formación de nuestro capital humano y por prepararlos para el cambio. Porque vienen tiempos de grandes cambios.

¿Cuáles van a ser esos cambios?

Por encima de todos los demás, destacaría la digitalización y el desarrollo tecnológico. Todos lo estamos viendo, lo presentimos en nuestra vida diaria, pero no somos realmente conscientes de cuál va a ser su alcance. En nuestro sector, en nuestros concesionarios, en nuestro grupo, va a ser decisivo. Y en la transformación digital, como ocurriera con la transformación industrial, lo importante no es la tecnología, sino cómo de bien sepamos aplicarla. Y en este caso, además, se trata también de un cambio cultural.

¿En qué sentido?

Tenemos la oportunidad de preparar a nuestros profesionales para este cambio, ayudándoles a desarrollar otras competencias y a potenciar nuevas habilidades. Y estas habilidades, en su mayor parte, tendrán que ver con el servicio. Porque cada vez más, deberemos ofrecer servicios, antes que productos. Es necesario someter a revisión todas nuestras tareas y redefinirlas, con un enfoque orientado a la experiencia del cliente y a prestar servicios avanzados de calidad. El cliente siempre ha estado en el centro de nuestro negocio, pero ahora va a estarlo más aún. De un sistema de mera venta tenemos que hacer el tránsito hacia un sistema basado en el asesoramiento y la mejora de la experiencia del cliente.

¿Diría que hay un “estilo Syrsa” en los empleados?

Opino que sí. Ese estilo se basa en la exigencia, en la capacidad profesional, en un alto nivel de competencia. Es una evidencia que los profesionales de Grupo Syrsa están muy reconocidos profesionalmente en toda España. Una persona que ha pasado por Grupo Syrsa encuentra trabajo rápidamente en cualquier otro sitio de la competencia. Nosotros nos caracterizamos por el rigor en los procesos, la disciplina, la profesionalización, la metodología, la tecnología… Es importante que nos lo creamos más. Si hemos llegado hasta aquí ha sido gracias a la solvencia, el empuje y el talento de nuestros empleados.

¿Qué papel juegan en todo este cambio cultural los valores del grupo?

Soy un convencido de que las empresas deben tener alma. He trabajado en EE.UU., y he vivido en Inglaterra. Mi abuela era inglesa, así que tengo una fuerte influencia anglosajona y protestante. En la tradición anglosajona, las empresas y las personas no sólo tienen que ser honestas y obrar con ética, sino también aportar a la sociedad. Una empresa no está para ganar dinero, o no únicamente, sino también para contribuir al desarrollo de la sociedad. Y la empresa debe ser activa en los debates sociales que se generen, tomando partido. Así ocurre, por ejemplo, en la Igualdad, donde la empresa debe implicarse para favorecer un mayor acceso de la mujer a puestos de responsabilidad y una mayor igualdad entre hombres y mujeres.

Más concretamente, ¿sería capaz de definir cuál es su visión particular de los cinco grandes valores corporativos del Grupo: Servicio, Superación, Respeto, Humildad y Responsabilidad?

Sobre el Servicio, yo creo que es el valor más obvio para nosotros. Siempre que voy a algún sitio a hablar de nuestro grupo, digo: “Si queréis un buen coche, aquí tenéis a un servidor”. Somos servidores, y todos tenemos que tener esa mentalidad. Mi mujer es veneciana. Venecia fue durante 1000 años una República Independiente. El noble que salía elegido como Duce, es decir, como jefe del pueblo, se debía a él, y ése es el sentido del símbolo de Venecia, donde se retrata al Duce arrodillado ante el león de San Marco. Nosotros estamos al servicio de nuestros clientes. Y cada vez nos centraremos más en ofrecer servicios, por lo que este valor resulta doblemente importante.

En cuanto a la Superación, yo he sido muy aficionado a la Vela, y participé en numerosos campeonatos de España y del Mundo. Siempre tuve una máxima en relación con este deporte: nunca me planteé una regata para no ganarla. Si no te preparas para la victoria, no ganas. Es un poco, ahora que conmemoramos los cincuenta años de la llegada del hombre a la Luna, lo que encierra toda la filosofía del Moonshot Thinking, el pensamiento que llevó a Norteamérica a “conquistar” el satélite por encima de las dificultades y limitaciones del momento. Lo imposible puede ser posible, si te fijas metas y mantienes el espíritu de ser los mejores. Lo hemos demostrado muchas veces en nuestra Historia, como cuando, en su día, obtuvimos el Premio a la Calidad Nacional de los concesionarios Renault.

En cuanto al Respeto, también es un valor fundamental. Potenciar el respeto al otro, y a sus creencias y valores culturales, es indispensable para trabajar con un buen clima y en un ambiente constructivo y productivo.

Por lo que respecta a la Humildad, debemos ser conscientes, primero, de que, aunque hagamos las cosas bien, siempre podemos hacerlas mejor; y segundo, de que siempre podemos aprender de los demás. Siempre hay cosas que aprender.

Por último, en relación con la Responsabilidad, como grupo empresarial tenemos el compromiso de devolver a la sociedad todo el beneficio que ésta nos reporta a través de un compromiso activo con dicha sociedad. Como decía antes, al compromiso ético hay que añadir una vocación de ser útiles para la sociedad, lo que pasa por líneas de actividad social, programas de control de emisiones, voluntariado, etc. Somos mucho más que un grupo empresarial: somos un agente activo de desarrollo social.

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